"Cantaré al Señor mientras exista"

(Salmo 146,2)
Cada Concierto –de entre hora y media y dos horas- es una experiencia de oración, reflexión y de encuentro con Dios. La Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia son el centro de cada recital, pero le acompaña un buen sentido del humor, que hacen del concierto un momento espiritual, humano y alegre.